16 octubre 2016

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ORAR

Hoy en día es bastante normal disponer de teléfono móvil; sabemos muy bien que uno de los problemas es que se acaba la batería, el móvil debe ser enchufado y cargarse de lo contrario no sirve. Al leer las lecturas de este día y ver la importancia de la oración en nuestras vidas se me ocurre esta comparación, aunque como todas pueda ser torpe.

Nosotros nos vaciamos y necesitamos enchufarnos a Dios para tener Vida y este enchufarse se llama: oración. Pero ¿ Qué es orar? Santa Teresa define la oración como “ trato de amistad , estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama…”.

Dios nos ama de lo contrario no hubiera permitido nuestra existencia. Nosotros no podemos amarlo si no lo tratamos, nadie puede tener un amigo al que no le habla, o le escribe o le pone un e-mail… algo que nos haga relacionarnos. Con Dios nos pasa lo mismo, Él nos deja en libertad pero nosotros no tenemos tiempo, lo tenemos para todo menos para Él.

En el evangelio vemos cómo El Señor nos da el ejemplo continuo de la oración: siempre que algún acontecimiento especial se va a producir Jesús se aparta para orar y lo hace hasta noches enteras.

Hay muchas clases de oración, pero en todas ellas se necesita tener fe y apartarse en solitario como él lo hacía, es decir entrar en nuestro interior y desde allí clamar al Padre.

En los textos de este domingo vemos la oración de intercesión, Moisés con los brazos en alto aguanta hasta la extenuación pero es oído. El ejemplo que se nos pone en el evangelio es impresionante. La oración sube hasta Dios como un incienso , ninguna queda perdida y se nos indica que hemos de orar sin desfallecer. Jesús nos enseña a orar siempre y con perseverancia incluso cuando parece que Dios no nos escucha se nos pide la perseverancia para demostrar nuestra fe y amor filial.

A propósito de esta escena evangélica nos dice el Papa Francisco : Hay una lucha que llevar adelante cada día; pero Dios es nuestro aliado, la fe en Él es nuestra fuerza y la oración es la expresión de esta fe. Por eso Jesús nos asegura la victoria, pero nos pregunta: "Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?" Si se apaga la fe, se apaga la oración y nosotros caminamos en la oscuridad, nos perdemos en el camino de la vida. Aprendamos por tanto de la viuda del Evangelio a rezar siempre, sin cansarnos. Comencemos por agradecer la vida, la fe, aprendamos a escuchar en silencio… podemos utilizar un pequeño texto del Evangelio.


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