26 de abril 2015

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BUEN PASTOR

La imagen más antigua que tenemos en la representación cristiana se trata de un joven que lleva a sus hombros una oveja o un cordero, se trata de representar a Jesús como un pastor, como un buen pastor.

A nosotros nos puede quedar esta imagen un poco lejana porque nuestra sociedad es muy distinta a la que conoció el Señor, hemos pasado por tres revoluciones industriales y Jesús conoció una sociedad agrícola ganadera, de ella tomaba los ejemplos para sus parábolas que de manera tan profunda podrían comprender quienes le escuchaban.

Para sus contemporáneos la imagen del Pastor (Jesús estaba acostumbrado a verlos salir con el rebaño que a menudo se componía de cabras y ovejas que luego se separaban al recogerlas en el establo) era profundamente significativa porque se asimilaba a la de un rey… David fue un joven pastor (cf. Primer libro de Samuel). Jacob una vez bendecidos Efraím y Manasés (los dos hijos de José) nos dice que Dios fue su pastor desde el comienzo de su existencia, por lo tanto a Dios se le ve como el Pastor de su pueblo (Salmos 22, 69, etc.) y en esta misma línea habla Isaías al decir: «Como un pastor hace apacentar su rebaño… lleva en su regazo y las conduce hacia pastos tranquilos».

En el Antiguo Testamento no sólo el rey David fue pastor sino otros importantísimos personajes de la Historia de la Salvación: Abel, José, Moisés —que llevaba el rebaño de su suegro Jetró, cuando ve la zarza ardiendo que no se consumía en el Sinaí—. Más tarde el profeta Jeremías denunciando a los reyes de Judá su mal gobierno profetiza que Dios dará a su pueblo un nuevo pastor y no fue el único en seguir utilizando esta imagen, por lo tanto no nos podemos sorprender que Jesús asuma para si mismo el ser pastor, el Buen Pastor que nos conoce a cada uno, que por cada uno de nosotros da la vida y no nos abandona cuando venga el lobo… sin duda con esta imagen está diciéndonos que todo aquello que nos aparte de él es para nosotros lobo. Él nos rescató a precio de su sangre.

El conocimiento del Padre y del Hijo entre sí, esta íntima comunión es la explicación de Jesús como Buen Pastor, es la misión que le confió su Padre y él no es como los mercenarios. La misión del Señor es universal por eso tiene otras ovejas distintas a las del pueblo en que nació y todos los de buena voluntad conoceremos en Él nuestro Salvador.

El único rebaño del que habla el Evangelio de hoy guiado por un Pastor se refiere a la realidad de la Iglesia de Jesucristo.


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