Domingo 5 octubre 2014

Enregistrer au format PDF |

LLAMADOS A DAR FRUTO

Tanto Isaías como Jesús tienen que recordarle al pueblo de Israel la finalidad para la que Dios había establecido su Alianza: se trata de dar fruto, no de acaparar la viña. La actitud posesiva de los viñadores olvida al Señor de la viña, olvida el encargo de cultivarla y olvida que el fruto es para todos.

¡Qué pocas lecciones aprendemos de la historia! Hagamos una pequeña trasposición desde la Palabra de este domingo a nuestra actualidad.

Desembarazándose de Dios, y sin esperar de él la salvación, el hombre cree que puede hacer lo que se le antoje y que puede ponerse como la única medida de sí mismo y de su actuar. Pero cuando eliminamos a Dios de nuestro horizonte, cuando declaramos «muerto» a Dios, ¿somos verdaderamente más felices? ¿Nos hacemos verdaderamente más libres? Cuando nos proclamamos propietarios absolutos de nosotros mismos y dueños únicos de la creación, ¿podemos construir de verdad una sociedad donde reinen la libertad, la justicia y la paz? ¿No sucede más bien —como lo demuestra ampliamente la crónica diaria— que se difunden el arbitrio del poder, los intereses egoístas, la injusticia y la explotación, la violencia en todas sus manifestaciones? Al final, el hombre se encuentra más solo y la sociedad más dividida y confundida.

Cuando Dios habla, siempre pide una respuesta; su acción de salvación requiere la cooperación humana; su amor espera correspondencia. Deberíamos preocuparnos de que no suceda lo que relata Isaías en la primera lectura a propósito de la viña: «Esperó que diese uvas, pero dio agrazones». Sólo la Palabra de Dios puede cambiar en profundidad el corazón del hombre; por eso, es importante que cada uno entre en una intimidad cada vez mayor con ella. Tenemos que pedirle al Señor que nos haga capaces de una actitud como la suya. Él, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos. Él, que nunca pretendió acaparar sus cualidades, sino que las puso en todo momento a servicio de los demás, emprendiendo un camino de amor y de servicio. Como nos recuerda san Pablo en la segunda lectura, la mejor manera de dar fruto es la de poner el práctica lo que Jesús nos ha mostrado: vivir en paz y en agradecimiento, buscar lo que es justo, llenar el corazón de Evangelio… en definitiva, responder con alegría a la llamada a vivir generosamente con este espíritu de amor y de servicio.


Agenda
« junio de 2018 »
L M M J V S D
28 29 30 31 1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 1

Próximamente...